La filosofía del amor: del Banquete de Platón a las apps de citas

¿Es el amor eterno o solo otro algoritmo?

El amor ha sido uno de los grandes enigmas de la humanidad. Desde los mitos griegos hasta las teorías psicológicas modernas, hemos intentado descifrar su naturaleza. ¿Es una emoción pura e inmutable, un impulso biológico para asegurar la reproducción o, como creían los filósofos antiguos, un camino hacia la verdad?

Hoy, la forma en que experimentamos el amor ha cambiado radicalmente. Lo que antes se entendía como un proceso de descubrimiento y autoconocimiento, ahora está mediado por algoritmos que prometen encontrar nuestra pareja ideal en cuestión de segundos.

Sin embargo, las preguntas fundamentales siguen siendo las mismas: ¿qué significa amar? ¿Nos ha acercado la tecnología a conexiones más profundas o nos ha atrapado en una ilusión de posibilidades infinitas?

Para entender cómo hemos llegado hasta aquí, hagamos un recorrido desde la filosofía clásica hasta la era de los matches y el ghosting.

Platón y la escalera del amor: del deseo a la verdad

El primer intento filosófico serio por entender el amor lo encontramos en El Banquete de Platón, donde varios personajes discuten su naturaleza.

La intervención más influyente es la de Sócrates, quien, a través de la sabia Diotima, introduce el concepto de la escalera del amor, un proceso de ascensión en el que el amor deja de ser una simple atracción física para convertirse en una búsqueda del conocimiento y la verdad.

Los escalones de esta ascensión son:

  1. Atracción física – El amor comienza con el deseo por la belleza de un cuerpo.
  2. Amor más allá de una sola persona – Se aprende a apreciar la belleza en múltiples individuos, comprendiendo que no es exclusiva de una sola persona.
  3. Amor del alma – El amor trasciende lo físico y se enfoca en la personalidad y el intelecto.
  4. Amor a las ideas – Se comienza a amar la creatividad, la inteligencia y las cualidades inmateriales del ser humano.
  5. Amor a la verdad y la belleza en sí mismas – La forma más elevada del amor no es hacia un individuo, sino hacia lo eterno y absoluto.

Para Platón, el amor es, en última instancia, un motor de transformación personal. Nos obliga a evolucionar, a expandir nuestra comprensión del mundo y a elevarnos más allá de nuestros instintos básicos.

Ahora bien, en la era digital, donde el amor muchas veces se reduce a un deslizamiento de dedo, surge una pregunta inevitable: ¿seguimos viendo el amor como un proceso de crecimiento o lo hemos reducido a una transacción inmediata?

Del amor cortés a la obsesión por “el alma gemela”

Si bien la visión platónica del amor como un viaje intelectual fue influyente en la filosofía, en la cultura popular prevaleció otra concepción: la del amor romántico.

Durante la Edad Media, la poesía trovadoresca promovió la idea del amor cortés, donde el amor era sinónimo de devoción, sufrimiento y anhelo. El caballero servía a su dama con una adoración casi religiosa, pero este amor era, en la mayoría de los casos, inalcanzable.

Con el tiempo, esta idea evolucionó hasta consolidarse en la noción moderna del amor verdadero, la creencia de que cada persona tiene una «alma gemela» esperando ser encontrada. Esta narrativa, alimentada por la literatura, el cine y las redes sociales, nos ha hecho creer que el amor es un destino, no un proceso.

Sin embargo, filósofos como Schopenhauer tenían una visión menos idealizada. Para él, el amor no es más que un mecanismo biológico diseñado para asegurar la reproducción de la especie. Es decir, lo que percibimos como una conexión única e irrepetible es, en realidad, un impulso inconsciente dirigido por la evolución.

La pregunta es: ¿seguimos buscando amor o solo estamos atrapados en una narrativa romántica que nos dice que debemos encontrarlo a toda costa?

El amor en la era digital: ¿conexión o consumo?

Hoy, las aplicaciones de citas han cambiado por completo la forma en que experimentamos el amor. Nos ofrecen más opciones que nunca, pero también generan nuevas preguntas filosóficas:

  • ¿Realmente buscamos amor o estamos adictos al proceso de buscar? La mecánica de las apps refuerza el comportamiento compulsivo: deslizamos, conseguimos un match, sentimos un breve subidón de dopamina y volvemos a repetir el ciclo.
  • ¿El amor se ha convertido en un producto de consumo? Al igual que en cualquier otro mercado, hay oferta y demanda. Construimos perfiles optimizados, presentamos la mejor versión de nosotros mismos y descartamos a los demás con la misma rapidez con la que cambiamos de serie en Netflix.
  • ¿Somos auténticos o solo mostramos una imagen idealizada? La presión por encajar en los estándares de atracción ha llevado a que muchas personas editen sus fotos, elijan cuidadosamente sus palabras y, en algunos casos, exageren sus logros para ser más «atractivas».

Paradójicamente, nunca habíamos tenido tantas herramientas para conectar con otros, y sin embargo, la sensación de soledad y desconexión sigue en aumento.

Aquí es donde Platón vuelve a ser relevante: si el amor es un proceso de crecimiento y autodescubrimiento, ¿realmente podemos encontrarlo en una plataforma diseñada para maximizar la gratificación instantánea?

El amor como camino hacia el significado

A pesar de los cambios tecnológicos, las preguntas sobre el amor siguen siendo las mismas que se hacían en la Antigua Grecia: ¿qué significa amar? ¿Es un deseo pasajero, un vínculo profundo o un viaje hacia algo mayor?

Tal vez Platón tenía razón: el amor, en su forma más elevada, no es solo deseo ni compañía, sino un sendero hacia la verdad y la sabiduría. Pero en un mundo donde el amor parece haberse convertido en un scroll infinito, surge la duda:

Si Platón tuviera Tinder, ¿llegaría a la contemplación de la belleza absoluta o quedaría atrapado en el ciclo de los matches efímeros?

Lectura sugerida:
  • Platón. El Banquete, de Platón
  • Schopenhauer, A. El amor, las mujeres y la muerte. Alianza Editorial.
  • Sartre, J.-P. El ser y la nada. Editorial Losada.
  • Beauvoir, S. de. El segundo sexo.
  • National Geographic en Español. ¿Qué es el amor según Platón?
  • El País. (2024, 15 de noviembre). Del amor platónico al aguante estoico: las expresiones cotidianas que hemos robado a los filósofos griegos.